La primera vez que Barbara Lopez participó en una línea de piquete en Los Ángeles, lo hizo sin saber realmente qué estaba haciendo.
“Tenía 12 o 13 años… No recuerdo bien la edad, pero recuerdo que no sabía qué era una línea de piquete”, comentó. “No sabía por qué luchaban. Mi papá me lo explicó, por supuesto, pero yo no entendía: '¿Contrato? ¿De qué estás hablando?'”.
Su padre fue el motivo por el que se encontraba en la línea de piquete, tras haber conseguido un empleo de medio tiempo como conductor de autobús con un sindicato.
Lopez es la hija mayor de una primera generación de padres guatemaltecos que lograron la ciudadanía tras haber sido indocumentados. Ella relata cómo la situación en su hogar cambió gracias al nuevo salario, beneficios y pensión que obtuvieron su padre y su madrastra.
“Era una realidad muy distinta a la de mi mamá”, declaró. “Ella era trabajadora doméstica, con trabajos ocasionales, [y era] madre soltera… Cuando visitaba ambas casas, veía que mi mamá estaba luchando, mientras que en la de mi papá había más estructura y un ambiente más acogedor".
Hasta explicó que vivir esos dos estilos de vida hizo que se diera cuenta de que la falta de acceso a recursos era parte de un problema más grande.
“Esa es la parte que cambió para mí”, dijo Lopez. “Somos parte de sistemas que dificultan que las personas morenas y negras puedan desenvolverse”.
Y según ella, aprender sobre los problemas sistémicos la llevó a la defensa.
“Nuestra comunidad es tan trabajadora, tan humilde, y son los primeros en dar”, comentó. “¿Cómo apoyo a la comunidad para que tenga acceso a las cosas que mi papá y mi madrastra tenían?”, se preguntó.
‘Hay que echarle ganas’
Ya de adulta, Lopez llegó a Connecticut para construir una vida con su familia, pero afirmó que los vecindarios latinos e inmigrantes en Bridgeport y Hartford la impulsaron a cofundar Make the Road Connecticut.
“Me vi reflejada en muchos niños corriendo por ahí… muchos de los padres me recordaron a mi papá, mi mamá, mis tías, mis tíos”, reflexionó Lopez. "Eso realmente me hizo sentir como en casa".
Según Lopez, la falta de organización comunitaria en Bridgeport cuando comenzó a conectar con los residentes hizo que establecer confianza fuera difícil.
Incluso dijo que a menudo se encontraba con miembros de la comunidad que pensaban que estaba vendiendo una estafa y tenían muchas dudas sobre sus objetivos.
“Hice todas las cosas que tenía que hacer para esta reunión en particular del comité. Estaba segura de que iban a venir 10 o 12 personas”, aspiró. "Solo dos personas se presentaron".
Se sintió como un golpe.
"Estaba devastada y también preocupada", admitió Lopez. “Fue como, el primer año, y yo pensaba, ‘Oh, Dios mío, ¿esto no va a funcionar? ¿Cometí un error?’”.
Una de las muchachas que asistió simplemente le recordó: tienes que darlo todo.
“Recuerdo esto vívidamente: hay que echarle ganas”, mencionó Lopez. "Me sentí como un fracaso total. Pero ella dijo: “No, hay que echarle ganas”.
Una parte importante de dedicar ese esfuerzo implicó aprender sobre las muchas culturas latinas en Connecticut. Así, Lopez se dio cuenta que la cultura mexicana era muy prevalente en la costa oeste.
“Venir a la costa este es diferente. Aquí hay puertorriqueños, ecuatorianos, peruanos, dominicanos, todas estas culturas diferentes”, expresó Lopez. “Recuerdo que ser bilingüe era útil, pero luego tenías que conocer la cultura”.
Eso significó navegar por diferentes perspectivas, según informó Lopez, como las experiencias de migración a los Estados Unidos y los tipos de gobierno en los países de origen.
“Incluso decir ‘vamos a ir a luchar, o vamos a ir a huelga, o vamos a ir a marchar’, era como, 'No, nos podemos meter en problemas'. Allá de dónde venimos, podemos ser encarcelados o incluso asesinados, dependiendo del país del que vienes”, reflexionó Lopez.
Y añadió que esos matices hablan de la identidad latina
“Ser latina, latine, es complejo, pero también muy hermoso, porque una vez que tienes una visión común, creo que la gente se une por esa visión”, dijo Lopez.
Por eso comentó que estas lecciones han hecho que sus años con Make the Road Connecticut sean gratificantes como líder.
“Veo a nuestros miembros testificando en el Capitolio o en el Consejo de la ciudad, o simplemente celebrando la fiesta de fin de año”, dijo Lopez. “Me alegra haberme quedado, y que le eché ganas, porque si no, no podría ser testigo de todo esto”.
Haciendo espacio para el crecimiento
Lopez cree que una de sus principales cualidades como líder es una que espera que las jóvenes adopten a medida que crecen: pedir ayuda.
“Como persona de color, y luego como líder de color, a veces decir "no sé la respuesta a esto" en espacios donde a veces eres la única persona de color, o eres la única mujer, puede ser muy desafiante”, expresó Lopez.
Lopez señaló que encontró apoyo en las primeras líderes de su vida, su mamá y su madrastra, y en las líderes que conoció a lo largo de los años, como las mujeres negras en posiciones de liderazgo en Connecticut.
Poder decir: ‘No entiendo. ¿Puedes retroceder y explicar eso?’ fue algo que aprendí en el camino. Creo que aprender ese conjunto de habilidades es parte de quien soy”, admitió Lopez. "Está bien pedir ayuda. Está bien ir más despacio”.
Dada su identidad y experiencia de vida, Lopez dijo que especialmente quiere que las jóvenes latinas comprendan lo importante que es aceptar ayuda.
“Aprendí eso por las malas, porque tenía todas estas expectativas de que debía saberlo”, expresó. “¿Por qué a mis compañeras les resulta más fácil que a mí? Es porque soy latina. Es porque soy de primera generación, y es porque vengo de una familia pobre y trabajadora”.
“Hacer espacio para eso, y sentarse con esa incomodidad, está bien estar en ese lugar y darse ese tiempo, y pedir ayuda, o decir, ‘Es realmente difícil. No lo entiendo. Necesito más apoyo’”, añadió.
También está bien, aclaró Lopez, tomarse un tiempo para uno mismo. Ella se despide de Make the Road Connecticut el 30 de abril, entregando su antorcha de directora ejecutiva a Wendy Cardenas. Lopez tiene planes de tomarse un descanso antes de pasar a su próximo proyecto.
“Realmente quiero asegurarme de que, sea lo que sea lo que venga después, tenga ganas de hacerlo y que pueda tener un impacto”, declaró Lopez. “¿Cómo puedo seguir creciendo como persona, como profesional, pero también, puedo permitirme estar incómoda al aprender algo nuevo? Quiero crear ese espacio, apoyarme en eso y luego intentar algo nuevo”.
Esta historia es parte de la serie Poderosas: Portraits of Purpose, que destaca a líderes latinas en nuestras comunidades en Connecticut.