Luego de tomar un taxi acuático para ir al trabajo el verano pasado, Sarah Callan presenció a las tortugas carey, en peligro de extinción, eclosionando en el Centro de Vida Marina, un acuario en Santa Marta, Colombia.
"De hecho, nacieron 101 tortugas marinas mientras estábamos allí. Nunca había visto crías antes, y fue una experiencia mágica", recordó Callan.
Callan es la gerente del programa de rescate animal en Mystic Aquarium. El año pasado viajó dos veces a Colombia como parte de un nuevo impulso para ampliar los esfuerzos de conservación.
Callan y su equipo viajaron a lo largo de la costa colombiana; visitaron Cartagena, Palomino y diferentes lugares de Santa Marta como el Parque Nacional Tayrona y el Centro de Vida Marina.
"Trabajamos estrechamente con el equipo veterinario [del Centro] y algunos de sus equipos de cuidado para conocer las diferentes amenazas que asedian a las tortugas marinas", dijo Callan.
Esas amenazas incluyen el aumento de las temperaturas, tormentas más intensas y la erosión costera que reduce su hábitat natural, entre otros problemas climáticos.
Vio cómo más de 50 tortugas marinas fueron liberadas a la naturaleza, incluyendo tortugas cabezonas y tortugas verdes,especies en peligro de extinción.
Su equipo también ayudó a establecer un programa de personal de respuesta en Colombia, inspirado en el que existe en Connecticut. Callan mencionó que Mystic Aquarium tiene cientos de voluntarios que responden a llamadas de líneas directas sobre varamientos de mamíferos marinos a lo largo de las costas de Connecticut, Rhode Island y Nueva York.
Sobre Colombia, comentó: “Tienen una costa tan extensa que a veces les resulta difícil brindar a estos animales la ayuda que necesitan… El programa de personal de respuesta podría ser de gran utilidad”.
Según Callan, el programa de rehabilitación de tortugas marinas de Mystic Aquarium ha crecido en los últimos años, lo que les permite acoger a unas 20 a 30 tortugas marinas al año. Sin embargo, al ser una especie migratoria, su conservación va más allá de los esfuerzos locales.
"Para lograr el mayor impacto posible en la conservación, realmente hace falta establecer esas asociaciones globales y lograr conexiones a nivel internacional para ver cómo podemos colaborar y ayudar a proteger a estos animales", dijo Callan.
Restaurando las "selvas tropicales del océano"
Los arrecifes de coral suelen considerarse las selvas tropicales del océano debido a su abundancia de biodiversidad, según indica David Cochran, director sénior de Peces e Invertebrados en Mystic Aquarium.
"Son animales muy frágiles y se enfrentan a muchos peligros", dijo Cochran.
El académico citó el cambio climático como una de esas amenazas que está afectando a los arrecifes de coral a nivel global. Entre ellas se encuentra la acidificación oceánica, que es la disminución de los niveles de pH en el océano, y los factores humanos como la contaminación y el anclaje de barcos, que puede causar daños físicos a los arrecifes.
En su viaje a Colombia, Cochran mencionó que han podido hacer mucha más investigación con el potencial de proteger a estas criaturas amenazadas.
"Estamos desplegando equipos de monitoreo que nos permiten observar qué especies de animales están utilizando esas zonas de arrecifes [y] el estado [de los corales] en tiempo real", aclaró Cochran.
"También estamos buceando para recoger desoves de coral y llevarlos a un laboratorio en tierra donde puedan ser asentados y estudiados a medida que crecen, con la intención de replantarlos cuando sea factible, de serlo", indicó.
La colaboración con equipos en Colombia ayudará en la investigación y los esfuerzos de conservación en Connecticut, según menciona Cochran.
"Sé que a veces no se piensa en los arrecifes de coral y cosas así cuando uno está en Nueva Inglaterra, pero sí hay arrecifes de aguas profundas frente a las costas neo inglesas. Podemos traer el mismo mensaje de conservación sobre lo que la gente puede hacer en su vida diaria", mencionó.
Construyendo puentes para la ''ciencia inclusiva"
David Hudson lleva realizando investigaciones de biología marina en Colombia desde 2011, cuando comenzó su posdoctorado como Becario Fulbright estudiantil en la capital del país, Bogotá. Él es el puente que llevó a Mystic Aquarium hasta las costas colombianas.
"Hemos formado esta pequeña pandilla que ha viajado y ha realizado trabajos regularmente en el Caribe para promover... las ideas que podemos recoger para lograr una mejor transferencia de conocimiento por estos lares y más allá de la barrera del idioma", explicó Hudson.
Como hablante fluido del español, pudo reunir a ese grupo de investigadores a través de su organización sin fines de lucro, Remote Ecologist. Esta organización ofrece oportunidades a científicos que deseen continuar su labor de conservación, pero que enfrentan dificultades para encontrar oportunidades. Entre estos científicos se encuentran estudiantes subgraduados que necesitan horas de voluntariado, hasta personas que han terminado su doctorado, pero aún no han encontrado trabajo.
Construir estos puentes entre Connecticut y el Caribe, incluyendo el norte de Sudamérica, fomenta en última instancia la conservación ecológica en su conjunto, según expresó Hudson.
La formación de equipos multinacionales puede formular y responder preguntas de una manera completamente diferente a través del intercambio de conocimientos que puede producirse una vez superada la barrera del idioma.
"Tanto si nosotros trabajamos en el Caribe como si ellos trabajan en la costa de Connecticut en nuestros otros proyectos allí, es de suma importancia para nosotros que se dé esta ciencia inclusiva y abarcadora", expresó.
También es una forma de servir a las poblaciones latinas de Connecticut, según informó Hudson.
Datos del censo muestran que casi 30,000 colombianos residen en Connecticut, lo que los convierte en el quinto grupo hispano más grande del estado. Para Hudson, son una parte fundamental de las instituciones educativas y científicas donde trabajan los investigadores.
"De hecho, recibía mensajes de gente local que decía: 'Wao, van para mi país. Esto es increíble'. El sentimiento de ese intercambio y de que 'la ciencia es para toda la humanidad' fue un elemento fundamental cuando pensábamos en el mensaje y en el impacto que queríamos tener en esto", recordó Hudson.
Ese mensaje incluye no solo la parte científica de su investigación, sino también los esfuerzos prácticos de conservación que la gente puede realizar en casa.
Hudson informó que la gente en Connecticut puede hacer mucho para ayudar a la vida marina tanto aquí como en el extranjero, como usar fertilizantes libres de fosfato, de poseer propiedades frente al agua y reducir las emisiones de carbono.
Otros ejemplos incluyen participar en limpiezas de playa, ser consciente del consumo de agua y evitar que los contaminantes desciendan por el desagüe.
Aquellas personas que deseen implicarse más pueden incluso acceder al agua a través de los Programas de Remote Ecologist que llevan a buceadores recreativos al campo, según informó Hudson.
Mientras tanto, la investigación continúa. Hudson indicó que Mystic Aquarium tiene al menos otros cinco viajes planificados a Colombia este año para trabajos de conservación de corales y tortugas marinas. Parte del trabajo con los corales incluso se ramifica hacia las Islas Vírgenes Británicas.