Alice Knapp, directora ejecutiva de la Biblioteca Ferguson en Stamford, fue la primera en enterarse de que los servicios de solicitud de pasaportes de la biblioteca pronto terminarían, por medio de un correo electrónico sospechoso recibido en noviembre de parte del Departamento de Estado federal.
"Verificamos ese correo llamando a la oficina local de pasaportes aquí en Stamford, porque parecía un correo basura (spam). La persona que firmó el correo no incluyó su apellido", indicó Knapp.
La respuesta que recibió le aclaró que el correo electrónico era legítimo.
La biblioteca, junto con otras bibliotecas públicas del estado y el país, dejará de ofrecer servicios de solicitud de pasaportes a partir del 13 de febrero debido a un nuevo requisito del gobierno federal, que exige que las solicitudes de pasaporte sean tramitadas por agencias gubernamentales autorizadas.
La nueva norma afecta a las bibliotecas públicas externas a las autoridades municipales.
Varias bibliotecas contactadas por Connecticut Public expresaron su preocupación, indicando que el cambio afectaría negativamente a los residentes y a las finanzas de sus bibliotecas.
La Biblioteca Ferguson ofrece servicios de solicitud de pasaportes desde 1999, según explicó Knapp. De acuerdo a la directora ejecutiva, el servicio es conveniente para los residentes, muchos de los cuales no pueden acudir a la oficina de correos para rellenar y presentar una solicitud de pasaporte después de terminar su jornada laboral.
El sistema bibliotecario vio una disminución del 20% en las solicitudes de pasaporte desde que las autoridades federales comenzaron a realizar redadas de inmigración en la zona. Además, mencionó que algunas de las personas que visitan la biblioteca para solicitar pasaportes lo hacen para sus hijos, nacidos en los Estados Unidos, por lo cual son ciudadanos.
Hoy día, muchos que ya no viajan con la misma frecuencia por el recrudecimiento de las leyes migratorias se enfrentan a una decisión difícil, según aclaró Knapp.
"Esas personas indocumentadas que quieren documentar a sus hijos han visto sus opciones disminuir", lamentó Knapp.
La Biblioteca Ferguson es una instalación cuasi-gubernamental y es una biblioteca pública, pero no está gestionada por la ciudad, según explicó su directora.
"El año pasado procesamos alrededor de 8,000 solicitudes de pasaportes, y la razón detrás de ello es que la Biblioteca Ferguson, como muchas bibliotecas públicas, es una organización sin fines de lucro 501(c)(3), en lugar de una agencia gubernamental".
El Departamento de Estado no respondió a la solicitud de comentarios de Connecticut Public.
Stamford no es el único municipio con un sistema de bibliotecas sin fines de lucro que ahora dejará de aceptar solicitudes de pasaporte. Farmington, Ridgefield y Norwich cuentan con bibliotecas sin fines de lucro y todas han confirmado que también dejarán de aceptar solicitudes de pasaporte el 13 de febrero.
La Biblioteca Pública de Hartford, que también es una organización sin fines de lucro designada 501(c)(3), según su última declaración pública de impuestos, confirmó que sigue aceptando solicitudes de pasaporte, pero afirmó que su estatus como centro de procesamiento se encuentra en revisión.
Knapp afirmó que un nuevo proyecto de ley federal, el HR 6997, patrocinado por funcionarios electos en Pensilvania, de aprobarse, podría poner fin a esto.
"[El proyecto] permitiría expresamente que las bibliotecas públicas sin fines de lucro procesen pasaportes", indicó.
A la vez que Knapp y otros depositan sus esperanzas en este proyecto, la Biblioteca Ferguson y otras tendrán que enfrentarse ahora a una pérdida de ingresos.
Los dineros procedentes de las solicitudes de pasaporte representaban una gran parte del presupuesto de la Biblioteca Ferguson, según un comunicado de la biblioteca que lee:
"Los ingresos de las operaciones de pasaportes de la biblioteca generaron $368,000 en el año 2025. Estos fondos garantizan la apertura de la biblioteca durante todos los días de la semana y apoyan directamente la colección de libros y los servicios bibliotecarios, como el uso gratuito de computadoras, asistencia tecnológica y programas para niños y adultos. Los ingresos de las operaciones de pasaportes también han permitido a la biblioteca mejorar sus instalaciones a lo largo de los años".
Knapp indicó que la biblioteca buscará alternativas de financiación para proteger sus servicios.
Brenda McKinley, directora de la Biblioteca de Ridgefield, mencionó que la biblioteca aceptó alrededor de 570 solicitudes el año pasado. Aunque el ayuntamiento provee alrededor del 70% del presupuesto de la biblioteca, la pérdida de ingresos tendrá un impacto.
"Cualquier ingreso que obtengamos se reinvierte directamente en servicios públicos, nuestras colecciones, programas, y todos nuestros servicios. Esa entrada, esos fondos, se reinvierten en el público".