Las salas de emergencias de hospitales de CT y todo el país probablemente están operando más allá de su capacidad a causa del ED boarding, concepto que se refiere a las esperas prolongadas de pacientes en la sala de emergencias.
El problema no es la cantidad de pacientes que visita la sala de emergencias, es que los pacientes que han sido dados de alta de este departamento porque requieren cuidados a largo plazo permanecen atrapados en camillas de pasillo durante horas o incluso días.
¿La razón? Una mayor demanda de camas para pacientes hospitalizados, según informa el Colegio de Médicos de Urgencias de Connecticut (Connecticut College of Emergency Physicians o CCEP). Estos pacientes no están lo suficientemente recuperados para volver a sus hogares. Pueden requerir quedarse en un hospital psiquiátrico, que los conectemos con un centro de salud mental comunitario, o una cama en un centro de rehabilitación o una residencia geriátrica. Asimismo, enfrentan demoras en la autorización de cuidados a largo plazo por parte de las compañías de seguros.
Los expertos señalan que un nuevo tablero para el público donde se muestre el patrón de espera en los hospitales de Connecticut ayudará a concienciar a la población y a impulsar soluciones para este problema persistente.
La legislatura de Connecticut aprobó en 2023 la primera ley del país que exige a los hospitales informar anualmente los datos sobre las esperas prolongadas hasta el año 2029.
Nuevo tablero para el público
El CCEP lanzó el tablero el pasado 21 de enero.
Los datos muestran que en 2024, del 14% de los pacientes en salas de emergencias de Connecticut que necesitó atención hospitalaria, cerca del 40% –más de 200,000 personas– permaneció en la sala de emergencias por más de cuatro horas luego de ser admitidos.
"Este umbral es ampliamente considerado como inaceptable y afecta negativamente la atención al paciente", afirmó el CCEP en un comunicado. "Las esperas prolongadas en salas de emergencias conducen a peores resultados para los pacientes, aumento en el hacinamiento y agotamiento significativo del personal".
El Dr. Jeff Gordon, senador estatal y miembro del Comité de Salud Pública estatal, señaló que las esperas prolongadas pueden tener un "impacto real y negativo en los resultados de la atención al paciente".
"Esto no es culpa de los médicos ni del personal de urgencias", afirmó. "Es un problema que se extiende al sistema de salud".
La saturación de las salas de emergencias puede afectar negativamente la salud de los pacientes y “poner a prueba la capacidad de los médicos para ayudar al público”, según mencionó el Dr. Saud Anwar, senador estatal y copresidente del Comité de Salud Pública.
"Tener esta información delante de nosotros deja claro lo evidentes que son las necesidades de nuestro estado", dijo.
La temporada de gripe severa se suma a las esperas prolongadas
Mientras tanto, los médicos de urgencias de todo el estado están lidiando actualmente con un aumento en los casos de gripe.
"Este invierno se perfila como la peor temporada de gripe en el último cuarto de siglo", informó el Dr. Christopher Moore, miembro de la junta de CCEP y médico de urgencias. "Como estado, ya estamos atendiendo pacientes a tal capacidad que, cuando ocurre un repunte, no estamos preparados para absorber el exceso de capacidad, y los pacientes sufren".
Moore señaló que los médicos están presenciando algunos de los peores niveles de esperas prolongadas y hacinamiento que se han visto desde el 2020 y el 2021 cuando ocurrió el pico más alto del COVID-19.
Cerca de la mitad de todos los residentes de Connecticut buscará atención en una sala de emergencias este año, según estima el CCEP. Esto representa un aumento en comparación con el 2024, año en el que se registraron más de 1.6 millones de visitas a salas de emergencias en todo el estado.