Ante el mortal tiroteo en masa ocurrido en la Universidad Brown, un equipo de científicos del Laboratorio de Ciencias Forenses de Connecticut laboró sin descanso para examinar las pruebas.
Los investigadores del laboratorio, con sede en Meriden, realizaron una serie de pruebas para esclarecer el tiroteo masivo del 13 de diciembre y su relación con el posterior asesinato de un profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
Las autoridades estatales se comunicaron con el director del laboratorio, el Dr. Guy Vallaro, para obtener su ayuda en la investigación.
“Aceptamos y llamamos al personal para que vinieras y comenzaran a analizar las pruebas”, relató Vallaro. “Analizamos una serie de pruebas en busca de huellas latentes, ADN, residuos de pólvora y armas de fuego, y pudimos entregar los resultados de forma oportuna”.
En cuestión de horas, el equipo forense pudo proporcionar respuestas cruciales a los agentes federales y estatales. Los resultados confirmaron que una de las dos armas de fuego halladas en poder del sospechoso del tiroteo en Nuevo Hampshire fue utilizada en el tiroteo masivo en la Universidad Brown. También confirmaron que otra arma de fuego estaba relacionada con el asesinato del Dr. Nuno F.G. Loureiro, profesor en MIT.
El agresor acabó con la vida de dos estudiantes e hirió a otros nueve en un edificio de ingeniería. Solo dos días después, el 15 de diciembre, Lourerio fue asesinado a tiros en su hogar en la zona de Boston. Según la Associated Press, el 18 de diciembre, las autoridades finalmente encontraron en Nuevo Hampshire el cuerpo del presunto autor de los hechos, Claudio Neves Valente, de 48 años.
Las autoridades creen que Valente es responsable tanto del tiroteo como del asesinato del profesor de MIT.
El Negociado Federal de Investigaciones y la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos elogiaron al laboratorio por su labor en un comunicado.
“Sus esfuerzos tras bastidores han posibilitado que se obtenga una confirmación rápida, con fundamento científico, de los hechos en esta investigación”, declararon las autoridades federales.
El Laboratorio de Ciencias Forenses de Connecticut es conocido en la región por su tecnología avanzada y su capacidad de respuesta inmediata en el análisis de las pruebas halladas en escenas delictivas.
“Uno de los factores clave en este caso fue que querían obtener resultados lo antes posible. Y así fue como sucedió”, dijo Cheryl Carreiro, subdirectora de Biología Forense y ADN.
Para el análisis forense de este caso, los científicos utilizaron equipo de prueba rápida de ADN, pruebas de tiro y máquinas especializadas de análisis balístico.
Esta tecnología, utilizada en conjunto con la extensa base de datos de la Red Nacional Integrada de Información Balística (NIBIN, por sus siglas en inglés), puede ayudar a vincular casquillos con cualquier otra escena delictiva, además de conectar a individuos con las armas que han disparado.
“Lo que hicimos fue ingresar en el sistema NIBIN la información de uno de los cartuchos recuperados en la Universidad Brown para verificar si existía algún vínculo con otras escenas delictivas”, explicó Cindy Lopes-Phelan, subdirectora de la sección de identificación.
Los científicos también pudieron utilizar las armas halladas en Nuevo Hampshire para realizar pruebas balísticas similares.