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Poderosa: Evelyn Mantilla, la primera legisladora abiertamente bisexual, hace historia y lidera con empatía

La exrepresentante de Connecticut Evelyn Mantilla — la primera mujer hispana en desempeñar el cargo de vicelíder de la mayoría y la primera legisladora abiertamente bisexual en la nación — posa para un retrato en el Edificio de Oficinas Legislativas en Hartford, Connecticut, el 20 de julio de 2026.
Ryan Caron King
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Connecticut Public
La exrepresentante de Connecticut Evelyn Mantilla — la primera mujer hispana en desempeñar el cargo de vicelíder de la mayoría y la primera legisladora abiertamente bisexual en la nación — posa para un retrato en el Edificio de Oficinas Legislativas en Hartford, Connecticut, el 20 de julio de 2026.

El audio de arriba está en inglés.

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Evelyn Mantilla conoció lo que era la representación mucho antes de que comprendiera su significado en el ámbito político.

Cada Navidad, su abuelo, don Antonio, regalaba pelotas y bates de softball a los niños de su vecindario en Puerto Rico. Su madre, que era maestra, se ocupaba de sus alumnos y luego, sus amistades y familia extendida en Puerto Rico intervinieron para cuidar de ella y de sus hermanos cuando sus padres se divorciaron, simplemente porque “es lo que hay que hacer”. “Estuve expuesta a todo eso”, recordó Mantilla. “Realmente ayudó a dar formar a quien soy”.

Esa vocación de cuidar de los demás la acompañaría años más tarde en la legislatura de Connecticut, donde representó el cuarto distrito de Hartford e hizo historia al convertirse en la primera mujer hispana en servir como vicelíder de la mayoría y la primera legisladora abiertamente bisexual en la nación.

Pero antes de que la política formara parte de la vida de Mantilla, estaba la familia.

Crianza colombiana-puertorriqueña

Mantilla, la mayor de cuatro hermanos, es hija de padre colombiano y madre puertorriqueña. Se crio principalmente en Puerto Rico y aprendió desde siempre a priorizar a la familia— y eso, como en cualquier familia latina, significa

“tíos, tías, primos, amigos... Ya sabes, todos nos llamamos familia”, relató.

Ese principio se le quedó grabado cuando se mudó a Harford en 1978, ya que su madre había sido reclutada para educar a la creciente población puertorriqueña.

“Siempre digo que Connecticut nos escogió. Nosotros no escogimos a Connecticut”, añadió.

Mientras su madre se dedicaba a trabajar para mantener a la familia, Mantilla, con 14 años, asumió la responsabilidad de matricular a sus hermanos en la escuela, ayudar con las tareas y hacer mandados para el hogar.

En aquel entonces, lo más importante era ayudar a sus seres queridos a salir adelante. Pero a medida que fue creciendo, ese sentido de responsabilidad empezó a extenderse más allá de su propia familia.

Con apenas 19 años, su pasión por defender a los demás la inspiró a capacitarse como consejera voluntaria especializada en crisis por agresión sexual.

Ella atribuye al programa no solo el nacimiento de su feminismo, sino también su primer contacto con la política local. Según relata Mantilla, la entonces alcaldesa Carrie Saxon Perry estaba armando su lista de candidatos para el consejo municipal y querían incluir a una mujer puertorriqueña al equipo.

Como orgullosa latina, la propuesta despertó su interés aunque no tenía idea de lo que implicaba. De todos modos, aceptó.

Encontrar el ‘por qué’ detrás de la política

Mantilla se dio cuenta de que postularse y hacer campaña son dos cosas muy distintas: en su primer día, la enviaron a Newton Street, en Hartford, con una lista de votantes e instrucciones para tocar a sus puertas. Se estacionó, salió del auto y caminó de un lado de la calle al otro, pero no pudo animarse a tocar ni una sola puerta.

“No sabía qué me iba a encontrar detrás de esa puerta”, admitió.

Pero regresó al día siguiente, y esa calle cambió el rumbo de su vida. Para su sorpresa, detrás de la primera puerta estaba una persona mayor afroamericana que amaba a su comunidad tanto como Mantilla, pero que se preocupaba por la juventud.

Aunque Mantilla originalmente estaba decidida a seguir una carrera en computadoras y tecnología, se enamoró de ir de puerta en puerta.

La exrepresentante de Connecticut Evelyn Mantilla — la primera mujer hispana en desempeñar el cargo de vicelíder de la mayoría y la primera legisladora abiertamente bisexual en la nación — posa para un retrato en el Edificio de Oficinas Legislativas en Hartford, Connecticut, el 20 de julio de 2026.
Ryan Caron King
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La exrepresentante de Connecticut Evelyn Mantilla — la primera mujer hispana en desempeñar el cargo de vicelíder de la mayoría y la primera legisladora abiertamente bisexual en la nación — posa para un retrato en el Edificio de Oficinas Legislativas en Hartford, Connecticut, el 20 de julio de 2026.

“La experiencia de hacer campaña realmente me llena el alma, sobre todo porque me acerca a las personas de quienes quiero escuchar”, declaró.

Ese sentimiento persiste hoy día, muchos años después de su primera campaña.

Mantilla perdió esa contienda por un puesto en el consejo municipal por menos de 16 votos, lo cual le enseñó que cada voto realmente cuenta. Sin embargo, ya estaba demasiado fascinada con la política local como para dar un paso atrás.

Consiguió un puesto temporal en la antigua Comisión Permanente sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer y, ya una vez en el Capitolio, aprendió que no basta con sentirse identificada con las personas a quienes representa.

Recordó que había un legislador puertorriqueño que no estaba representando a su comunidad de la manera que ella consideraba adecuada. Eso reavivó su determinación de luchar por la representación que deseaba ver.

“En el último día de la sesión, salí del capitolio estatal y me dije en voz baja: ‘Me voy a postular contra él’”, comentó.

Mantilla perdió la contienda inicial, pero cuando el representante, Edwin García, enfrentó cargos por fraude y renunció, ella ganó el escaño en una elección especial en 1997, con una plataforma fundamentada en la dignidad para todos.

“Estaba profundamente convencida de que todas las personas, sin importar quiénes son, de dónde vienen o cuáles son sus recursos, tienen derecho a una vida con dignidad”, expresó.

Ese mensaje tomó un significado más personal el día de su juramentación, mientras su pareja la observaba desde la multitud.

“Algo en mi corazón y en mi mente me decía que no estaba haciendo lo correcto”, añadió.

Haciendo historia en CT

Entre otros aspectos de su identidad, Mantilla es bisexual, pero no lo había revelado públicamente en ese momento.

Tan solo cuatro meses después, durante una ceremonia del orgullo LGBTQ en el parque Bushnell,Mantilla hizo pública su orientación sexual y le pidió matrimonio a su esposa. No solo fue un día que jamás olvidará, sino que, para su sorpresa, se convirtió en la primera legisladora estatal abiertamente bisexual de todo el país.

“Se sintió increíble”, admitió. “Y también un poco aterrador, para ser honesta”.

Mantilla pasó a representar el cuarto distrito durante cinco sesiones entre 1997 y 2007. Este distrito, ubicado en el suroeste de Hartford y que incluye parte del centro de la ciudad, era predominantemente latino. Ella se esmeró en representar a su comunidad de la forma que ellos merecían y necesitaban.

“Recibí muchas llamadas telefónicas, pero no eran sobre legislación. Las llamadas que me llegaban eran: ‘Me van a desalojar mañana. ¿Qué hago?’, o, ‘No puedo pagar por mis medicamentos’”, elaboró.

Para Mantilla, representar el distrito significaba que responder a esas llamadas no era una tarea ajena a su labor legislativa, sino el motor principal que la impulsa.

Durante su primer año en el cargo, Medicaid estableció un copago de $1 por cada receta médica. Aunque para algunos se trataba de una suma insignificante, para los electores que dependían de múltiples medicamentos, los costos se podían acumular rápidamente. Mantilla recordó que esto representó un obstáculo especialmente para las personas de la tercera edad y los ciudadanos que padecen de VIH o SIDA.

“Si tienes que comprar medicinas todos los meses y pagar ese copago cuando ya estás viviendo en la pobreza, eso dificulta mucho las cosas”, señaló.

En aquel momento, como representante estatal de primer año, Mantilla lideró la iniciativa hasta lograr la anulación de ese copago.

“La gente podría decir: ‘Pero cualquiera puede pagar un dólar’, pero la verdad es que no. No todo el mundo puede darse ese lujo”, explicó.

Con esa misma determinación y pasión por su comunidad, llegó a ser la primera mujer hispana en desempeñarse como vicelíder de la mayoría en Connecticut, un honor que aún guarda en lo más profundo de su corazón.

“Para mí, ser latina es un aspecto de mi identidad que casi supera a todos los demás, porque viene de una etapa muy temprana de mi vida”, reflexionó.

Mantilla afirma que su latinidad le dio fuerza en el momento en que más la necesitaba, y que es una identidad que la conecta no solo con quienes la criaron, sino también con sus dos hijas adoptivas de Guatemala.

Mantilladejó su cargo en 2007, cuando se mudó a West Hartford por el crecimiento de su familia. Sin embargo, casi tres décadas después de su primer contacto con la política local, sigue activa en el ámbito político, asesorando a quienes aspiran a postularse y abogando por las causas que le apasionan.

“Creo que nuestros niños y niñas necesitan verse a sí mismos en puestos de liderazgo en todos los niveles y por todo tipo de razones, y por eso quiero que haya equidad y representación”, afirmó. “Quiero ver la misma proporción de mujeres y hombres. Quiero ver una proporción igual de personas racializadas a cargo, ya sabes, trabajando hacia un objetivo común, y eso es lo que realmente me motiva”.

Esta historia forma parte de la serie Poderosas: Portraits of Purpose, que destaca a líderes latinas en nuestras comunidades en Connecticut.

Camila Vallejo was a corps member with Report for America, a national service program that places journalists in local newsrooms. She reported on housing in Fairfield County for Connecticut Public.

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