La carrera profesional de Caroline Ducharme atraviesa por su primer capítulo este mes en el Baloncesto Superior Nacional Femenino (BSNF) y, hasta la fecha, ha sido un éxito.
La importada encabeza la ofensiva de las campeonas defensoras Explosivas de Moca. El martes, la canastera anotó 27 puntos y capturó 10 rebotes en el tercer triunfo consecutivo del quinteto mocano, 80-65, que acabó con el invicto de las Criollas de Caguas.
En cuatro juegos, Ducharme promedia 18 puntos, líder del conjunto en ese departamento, además de ocho rebotes por encuentro.
El desempeño actual de la estadounidense, natural de Milton, Massachusetts, en la liga local parecía impensable hace tres años, luego de que una serie de contusiones provocadas por múltiples golpes en la cabeza durante sus primeros dos años con las Huskies de la Universidad de Connecticut, en la División I de la NCAA, pusiera en riesgo su carrera deportiva.
El prometedor inicio de una trayectoria que la llevó a ser clasificada número 11 en la clase de reclutamiento de ESPN, seleccionada McDonald’s All-American en 2021 e integrante del Big East All-Freshman Team en 2022 con UConn quedó, de repente, en el limbo.
Náuseas, migrañas, dolor de mandíbula, cambios de humor, un tiempo de reacción más lento y sensibilidad a las luces intensas y los sonidos fuertes la sacaron por completo del tabloncillo. Incluso viajar en avión con el equipo se convirtió en una tortura debido a los síntomas.
“Fue uno de los momentos más difíciles de mi carrera”, dijo Ducharme, de 23 años, a El Nuevo Día previo al partido en el Coliseo Roger Mendoza.
“Definitivamente, no sabía si volvería a este deporte, ni tan siquiera de la manera que estoy jugando ahora mismo. Creo que mantenerme fuerte en mi fe durante ese tiempo y confiar en que Dios tenía un plan para mí, en que todo iba a salir bien. Feliz de estar aquí”, agregó.
Desesperada por encontrar una solución, Ducharme halló una respuesta en la Clínica Aviv, en The Villages, Florida, una instalación especializada en mejorar el rendimiento cognitivo y físico mediante terapia avanzada de oxígeno hiperbárico.
Ducharme se mudó temporalmente a la zona junto a sus padres y estuvo bajo tratamiento intensivo durante tres meses.
Pasó horas en una cámara ubicada en una habitación presurizada, respirando oxígeno puro a través de una mascarilla durante intervalos de 20 minutos, con pausas de cinco minutos, por dos horas al día y cinco días a la semana. También recibió sesiones de fisioterapia, terapia cognitiva y atención psiquiátrica.
Ducharme se mudó temporalmente a la zona junto a sus padres y estuvo bajo tratamiento intensivo durante tres meses.
Pasó horas en una cámara ubicada en una habitación presurizada, respirando oxígeno puro a través de una mascarilla durante intervalos de 20 minutos, con pausas de cinco minutos, por dos horas al día y cinco días a la semana. También recibió sesiones de fisioterapia, terapia cognitiva y atención psiquiátrica.
Atravesó momentos tediosos en un proceso que requirió paciencia mientras intentaba recuperar la normalidad.
“Fue difícil. Estaba acostumbrada a mucho entrenamiento físico, pero no al cansancio mental. Fue una rehabilitación diferente. Fue agotador, lejos de mi equipo y amigos. Fue un reto”, compartió.
“Mis padres han estado en todo. Incluso, en mi primer juego aquí en Moca. No estaría en esta posición sin ellos”, añadió.
Unos 461 días después, Ducharme regresó a la cancha con las Huskies y eventualmente formó parte del equipo que conquistó el campeonato nacional en la temporada 2024-25, en su último año, junto a la estrella de la WNBA Paige Bueckers.
Hoy, vive eternamente agradecida por el tratamiento que recibió en la Clínica Aviv.
“Me devolvió la vida ir allí. Puedes preguntarle a cualquier persona cercana a mí: era una persona diferente cuando entré ahí y otra cuando salí. Les debo mucho”, declaró Ducharme, quien habla con naturalidad sobre uno de los episodios más duros de su joven vida.
“Es parte de mi historia. Creo que soy más fuerte por esto. Aprendí mucho de mí misma, del baloncesto y de la vida en general. Es algo de lo que no tengo problemas en hablar y compartir”, apuntó.
Bueckers, recién campeona mundial con Estados Unidos en Berlín, Alemania, fue una de las compañeras que la visitó durante el tratamiento.
“Siempre está pendiente de mí. Hablamos a menudo. Muy agradecida por su apoyo. Todo el mundo sabe lo talentosa que es en cancha, pero su mayor atributo es el compañerismo. Me visitó en Florida. Se quedaba conmigo en viajes que no podía hacer. Estuvo ahí por mí durante todo el proceso”, resaltó sobre la integrante de las Dallas Wings.
Un nuevo hogar en Moca
Ducharme llegó a las Explosivas como importada sustituta de Leigha Brown, Jugadora Más Valiosa de la pasada final, quien se recupera de una lesión.
Con el gran inicio de Ducharme en la escuadra, el dirigente Leonel Avilés reconoce que, en estos momentos, sería complicado desprenderse de la tiradora de 6′2″ de estatura.
“Ahora mismo tenemos un percance con Shannon Coffee. Tiene una molestia que arrastró al inicio de temporada. Decidimos desactivarla y pasar a Caroline a nuestra plantilla. Es una jugadora que tiene mucho baloncesto por delante, a seguir desde pequeña con muchos ojos sobre ella”, señaló Avilés.
“Nos ayuda mucho en la preparación del grupo y nosotros a ella para que mantenga su carrera activa. Si el futuro es que se quede con nosotros, aquí estamos para apoyarla. Los planes son retenerla. Es un dulce problema”, destacó.
Sobre las Explosivas, una franquicia de un mercado pequeño que ha cosechado éxito en el BSNF con dos campeonatos en las últimas cuatro temporadas, Ducharme comparó la pasión por el baloncesto femenino en el municipio con la que experimentó en UConn.
“Definitivamente, es un pueblo pequeño, pero adoro todo el apoyo. La comunidad dice presente y son bien ruidosos, con los fanáticos preguntando sobre los juegos. Es un ambiente genial para jugar. Venir de UConn, donde aman el baloncesto femenino igual, feliz de ir a un lugar similar”, aplaudió.
Y Ducharme ha enfrentado la competencia local sin temor a recibir golpes en una liga caracterizada por su juego físico.
“Siempre estará detrás de mi mente, pero no lo pienso mucho. Creo que he hecho todo lo que está en mi poder para estar saludable. He sido dada de alta por todos los profesionales médicos que puedas pensar. Siempre pensaré en eso, pero solo dejo que el juego pase y lo que pase, pase”, sentenció.