“Bambulaé sea ya”, exclamaron desde una ventana en una calle de New Haven, Connecticut.
Para sorpresa de Kevin Díaz Rodríguez, director de Movimiento Cultural Afro-Continental, el llamado no vino de un adulto o de alguien criado en Puerto Rico, sino de un niño de aproximadamente seis años nacido en este estado, donde el 8% de la población es boricua, lo que equivale a más de 300 mil residentes.
Díaz Rodríguez recordó la anécdota en entrevista con El Nuevo Día como un momento especial que le confirmó que la bomba, una tradición afrocaribeña con más de cuatro siglos de historia, sigue viva entre generaciones que crecieron lejos de la isla y, en muchas ocasiones, sin hablar español.
Movimiento Cultural Afro-Continental es una organización comunitaria sin fines de lucro que se dedica, desde Connecticut, a preservar, enseñar y difundir la bomba y la plena puertorriqueña. A través de talleres, presentaciones y colaboraciones con escuelas y universidades del estado, la entidad ha llevado estas expresiones culturales a espacios donde antes no tenían presencia.
“El tambor y el baile nos conectan. La bomba es vida, es sanación y es resistencia”, sostuvo el líder del ente a este medio.
Díaz Rodríguez nació en Manhattan, Nueva York, pero es hijo de padres de Arecibo y Luquillo y fue criado en el barrio Palmas en Cataño. Desde joven, estuvo rodeado del folclor puertorriqueño, aprendiendo percusión y timba de manera informal.
“Yo no lo estudié, lo aprendí con la vieja escuela, como uno dice. En Puerto Rico te dicen ‘siéntate ahí y toca’ y ya, uno aprende rápido”, recordó entre risas.
Para ese entonces, relató, la bomba no gozaba con la visibilidad que tiene hoy, porque “estaba limitada a familias grandes como los Ayala y los Cepeda. Así que en los encuentros que yo asistía lo que predominaba era la rumba, pero en esos ‘jamming’ siempre aparecía alguien con una timba, y cuando venías a ver había siete u ocho tambores sonando”, dijo.
A mediados de la década de 1980, luego de graduarse de un bachillerato en Artes Liberales de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, regresó a Estados Unidos en busca de trabajo y se estableció en Connecticut. En el estado, reconectó con la comunidad puertorriqueña, particularmente en New Haven y Bridgeport, dos de las ciudades con mayor población de boricuas.
La transmisión cultural de la bomba y su relación con ella tiene raíces profundas en la historia migratoria del estado. Gran parte de la de los puertorriqueños en Connecticut llegaron después de la Segunda Guerra Mundial, reclutados para trabajar en las industrias del tabaco y la avicultura, y un número significativo provenía de Loíza.
De Loíza a Connecticut
Los primeros récords de loiceños en Connecticut muestran que algunas de las familias llegaron del barrio Medianía Alta, cuna de Las Fiestas del Santiago Apóstol, según recopilado por la antropóloga y profesora Samiri Hernández Hiraldo en su libro “Identidad puertorriqueña negra y experiencia religiosa”.
En 1973 Menén Osorio Fuentes, integrante de una de esas familias, se mudó a este estado para ayudar a su hermana, que había llegado meses antes, a cuidar de sus hijos.
Fue Osorio Fuentes quien cofundó las Fiestas de Loíza en Connecticut en Honor al Apóstol Santiago (FLECHAS), celebradas por primera vez en 1977 para crear una extensión directa de las fiestas patronales que se celebran en el municipio costero de Puerto Rico.
En 1979 FLECHAS recibió el “First Connecticut Arts Award” y en su 25 aniversario logró reunir sobre 10,000 visitantes, convirtiéndose en el evento cultural más importante de la ciudad.
Entre 1990 y 2000, la población puertorriqueña en el condado de New Haven era de 6.8% y en la ciudad de New Haven de 14.3%. En vecindarios como Fair Haven, donde se estableció FLECHAS, el crecimiento de la población hispana en esa década fue de 50%, compuesta mayormente por puertorriqueños.
En ese contexto, el festival se consolidó no solo como un evento cultural, sino como un espacio de afirmación identitaria, poder simbólico y organización comunitaria.
En 1999 FLECHAS fue inscrita como una organización cultural y educativa sin fines de lucro, gracias al “trabajo duro y sacrifico económico” de Osorio Fuentes y los demás cofundadores, reseñó la autora del libro.
Para 2006, cuando Hernández Hiraldo publicó su texto, había aproximadamente 1,500 loiceños en New Haven.
Según el diario New Haven Independent, la última edición de FLECHAS se celebró en 2010, tras una construcción en la localización antigua del festival obligar a los organizadores a moverse a una nueva ubicación, lo que dificultó que se continuara haciendo.
Sin embargo, otro factor es que la realidad demográfica ha cambiado. Actualmente la mayoría de los boricuas en Connecticut pertenece a la segunda y tercera generación, y su contacto con la cultura no es cercano. El 40.8% de los boricuas en Connecticut habla solo inglés, según la Encuesta de la Comunidad de 2023 que hace la Oficina del Censo.
Nace Movimiento Cultural
Kevin Díaz Rodríguez tuvo vínculos con FLECHAS cuando llegó a Connecticut, a través de un trabajo que tenía en la televisión pública del estado, donde documentaba y promocionaba eventos culturales. En 1986 se integró a la organización, y llegó a ser coordinador principal de las fiestas.
Movimiento Cultural Afro-Continental nació para llenar el vacío que dejó FLECHAS. Un día, una madre puertorriqueña le solicitó a Díaz Rodríguez una presentación folclórica para una actividad de la escuela de su hija.
“Eran pabellones internacionales, y estaban todos los países representados menos Puerto Rico, y yo le dije que haríamos algo”, continuó. La exposición despertó el interés de otras instituciones y marcó el inicio formal del grupo.
En 2015, Díaz Rodríguez registró la entidad como una organización cultural y educativa sin fines de lucro con sede en el vecindario de Fair Haven, igual que FLECHAS, donde “alberga la mayor población hispana negra y de color que vive en condiciones de bajos ingresos y pobreza”.
De hecho, el 22% de los puertorriqueños en Connecticut vive bajo el nivel de pobreza general.
Desde entonces, su trabajo ha sido “voluntario”. Dependiendo del presupuesto y del evento, convoca la cantidad de barrileros, cantadores y bailadores que necesite de un listado que ya tiene.
“Yo nunca he cobrado, esto lo hago de corazón”, afirmó, al asegurar que la misión de la organización mantiene un eje claro: resaltar las raíces afroboricuas y confrontar el desconocimiento y el racismo.
Acerca del racismo, Hernández Hiraldo argumentó en su libro que los loiceños en Connecticut sentían la necesidad de “reafirmar su herencia puertorriqueña y africana” y, en este caso, de diferenciarse de los afroamericanos.
Precisamente, tomando en cuenta que la bomba era música de resistencia y liberación para los esclavos, Movimiento Cultural Afro-Continental prepara todos los años una conmemoración al Día de la Abolición de la Esclavitud en Puerto Rico para celebrar la herencia afroboricua desde Connecticut.
Sus dos metas a largo plazo son formar un grupo compuesto exclusivamente por barrileras mujeres y establecer un centro cultural permanente en Connecticut que genere empleos y que mantenga una programación cultural todos los días.
En 2025, la organización logró hacer sobre 25 actividades y talleres comunitarios. En ocasiones, contando con la presencia de folcloristas como William Cepeda, Johnsito Rivera, Jerry Ferrao y Nitzie Judith Sánchez. Asimismo, con otros grupos de la región como Bomba de Aquí, cuyos integrantes incluyen a Saúl Peñaloza y Brendaliz Cepeda.
“He tenido el privilegio de aprender de grandes maestros como Henry Genaro Álvarez hijo, Tito Ayala y otros miembros de la familia Ayala de Loíza”, sostuvo Díaz Rodríguez.
Clases de bomba
Movimiento Cultural Afro-Continental inició un taller de bomba en los estudios de Viva Dance & Fitness Center for the Arts.
Las clases detallarán desde la historia y vocabulario de la bomba hasta la mecánica del baile y el barril. Se ofrecerán los martes, de manera aleatoria, en el siguiente horario:
- Bomba para niños a las 6:00 p.m.
- Bomba para adultos a las 7:00 p.m.
- Bomba avanzada de 8:00 a 9:30 p.m.
Para más información del curso puede comunicarse con Kevin Díaz Rodríguez a través de @movimiento_cultural o mcultual15@gmail.com.
Dirección: 243 Captain Thomas Boulevard, West Haven, Conn.