Subyacente a la nueva baja poblacional que Puerto Rico sufrió, en 2025, estuvo la vuelta a la pérdida de habitantes por medio de los flujos migratorios, una tendencia que se había interrumpido en el estimado del Censo el año anterior y que puede estar vinculada –entre otros elementos– a los resultados electorales de 2024, además de los habituales factores “de empuje”, como el estado de la economía y el acceso a servicios.
Para la demógrafa y antropóloga Vivianna De Jesús Monge, la pérdida migratoria neta de 2,779 habitantes puede reflejar, paralelamente, que las políticas de Donald Trump, tras regresar a la Casa Blanca en enero de 2025, tuvieron un efecto desalentador sobre personas extranjeras que estuvieran considerando mudarse al archipiélago, pero que tampoco detuvieron la movilización de puertorriqueños a Estados Unidos, pese al ambiente hostil y la persecución que comunidades hispanas han enfrentado.
Aunque, a primera vista, la pérdida neta registrada pueda parecer mínima, sí reflejó una diferencia mayor respecto al comportamiento del estimado de 2024, cuando se calcula que, a Puerto Rico, llegaron 15,204 personas más que las que emigraron. Ese año, el flujo migratorio positivo virtualmente contrarrestó la pérdida asociada a la diferencia entre nacimientos y defunciones, que por años ha arrojado un saldo negativo.
“Cada persona, en el plano individual y hasta familiar, hace ese análisis, muchas veces de manera inconsciente, de qué es lo que me atrae para ir y me empuja para salir. (En 2025) todo eso se combinó para que las personas, aun así, decidan irse. Sería bueno saber los destinos, que posiblemente es Estados Unidos, porque tenemos la ciudadanía estadounidense. A pesar de las advertencias que recibimos en Puerto Rico, de que si viaja debe andar con su pasaporte y de estos relatos de que hay puertorriqueños que han sido detenidos por ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas), la gente se fue. O sea, lo que te empuja a salir es mayor que el miedo”, planteó De Jesús Monge.
En el estimado anual de 2025, se repitió la brecha negativa entre nacimientos y muertes que se ha observado continuamente desde 2016. Entre el 1 de julio de 2024 y la misma fecha al año siguiente, se documentaron 17,950 nacimientos, frente a 32,857 defunciones, redundando en un “cambio natural” de negativo 14,907 que se combinó con la migración neta para producir la baja poblacional estimada de 17,686.
Con esa merma, la población del país se redujo hasta los 3,184,835 habitantes, la primera vez que se queda corta de los 3.2 millones desde el Censo de 1980. Asimismo, como reportó El Nuevo Día, la baja interanual de 0.6% fue mayor que en los 50 estados de Estados Unidos, donde solamente cinco jurisdicciones sufrieron una reducción en 2025.
“Significa que la migración (es negativa) de nuevo. Sabemos que la población va a bajar, en estos próximos años, en 15,000 o un poco más por el cambio natural. Eso está establecido. Lo que va a determinar realmente si la población baja, se mantiene igual o sube va a ser la migración”, recalcó, por su parte, el demógrafo Raúl Figueroa.
Si bien el Censo, en 2024, había arrojado una migración neta positiva de más de 15,000 personas, Figueroa advirtió que otros análisis consideran que se trató de una sobrestimación.
“Más importante que si está entrando o saliendo gente, son las características de la gente que entra y sale. Si entran personas que se están retirando y volviendo a Puerto Rico, por ejemplo, ¿estamos listos para atender esa población? Es algo que tenemos que preguntarnos”, dijo.
El presidente de la Junta de Planificación, Héctor Morales Martínez, subrayó que el estimado anual, por sí solo, no explica las fluctuaciones migratorias, y recordó que, en 2022, el organismo publicó una serie de recommendaciones –tras un estudio multianual– para frenar la pérdida poblacional.
“Se establecieron unos hallazgos y unas recomendaciones para evitar esa pérdida poblacional. Te puedo decir que hay municipios particulares que acogieron las recomendaciones, como es el caso de Bayamón, que tienen crecimiento constante, y hay otros que no. Aparte de eso, te puedo decir que tenemos un problema de desarrollo económico. La gente tiene necesidad de trabajo, de quedarse porque tiene oportunidades. Estamos trabajando fuertemente para crear ambientes de desarrollo económico saludable y favorables”, expresó Morales Martínez, quien ha indicado previamente que la revisión en curso del Plan de Uso de Terrenos tiene como uno de sus objetivos la “repoblación” del país.
Morales Martínez señaló que el estimado anual del Negociado del Censo vio un retraso por el cierre parcial de más de un mes del gobierno federal a finales de 2025, lo que también puede tener un efecto sobre la publicación de la Encuesta de la Comunidad, que debe divulgarse más adelante este año.
Sociedad más “simple”
Al tiempo que Figueroa advirtió que, junto a la merma de habitantes, se produce un envejecimiento continuo que levanta cuestionamientos sobre la capacidad de adaptación, De Jesús Monge señaló que la contracción poblacional tiene como resultado una “sociedad menos compleja”.
“Muchas veces, uno quiere respeto por el conocimiento o ‘expertise’ que trae, y no hay un espacio para crecer. Puerto Rico, al perder población desde hace ya 25 años, hace que las oportunidades laborales sean menores. Un país que crece, porque aumenta su población, aumenta también su actividad económica y hay mucho trabajo especializado, con más ramificaciones y especialidades. Como vamos en dirección opuesta en la sociedad puertorriqueña, se pierden estudiantes, empleados, y hace que vayamos a una sociedad más simple”, planteó la también socióloga, abundando que se trata de un fenómeno que puede observarse en sociedades “posindustriales”.
Esa tendencia, puntualizó De Jesús Monge, se ejemplifica en el campo de la medicina, donde el auge de la subespecialización en tiempos de crecimiento llega a “devaluar” el trabajo de los médicos generalistas o de familia.
“Estas subespecialidades se han dado porque las sociedades se han vuelto más complejas y porque hay más desarrollo. (…) Creo que hay que simplificar. Tenemos esta visión de que lo positivo es crecer, ampliar y extender, pero no necesariamente. Hay que aceptar una realidad y trabajar, no soñar con que vendrán puertorriqueños de regreso a Puerto Rico”, señaló.
De Jesús Monge y Figueroa acentuaron que, con la Encuesta de la Comunidad, se tendrá mayor visibilidad de las tendencias poblacionales a nivel municipal, así como variables claves, como el ingreso per cápita, tasas de pobreza, adultos mayores y hogares liderados por mujeres jefas de familia, entre otras.
“Esa es la información de las características que nos falta. Eso va a determinar la planificación que tenemos que hacer. Si se necesitan servicios, ¿los podremos proveer o van a necesitar volver a Estados Unidos? (El estimado anual) nos da números totales, pero la Encuesta de la Comunidad nos dará más características”, señaló Figueroa.