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Malby Artisan Bread and Pastries inauguró el pasado mayo en el vecindario de Westville, en New Haven. El establecimiento abre de viernes a domingo, por lo que la chef y propietaria Malby Rojas se dedica todos los días de la semana a mezclar, dejar reposar y hornear los productos.
“Me despierto temprano, como a las 2:45, me ducho y entro a las 3:30 a. m. para empezar a trabajar”, relató Rojas. “Enciendo el horno, preparo todo y empiezo a hornear el pan de masa madre”.
A media mañana, Rojas estaba enrollando cuidadosamente trozos de masa rellenos de cerdo hasta formar cilindros del tamaño de un panecillo de hot dog. Se trata de una especialidad venezolana.
“Estoy preparando cachitos en este momento”, explicó. "Es pan relleno de mi país; una masa suave, entre dulce y salada, con jamón y tocino”.
Estos pasteles venezolanos se rocían con una capa ligera de sirope de vainilla antes de hornearse. Rojas afirmó que son especialidades como estas las que motivan al público latino a regresar una y otra vez.
“Se corre la voz por ahí, y me dicen, ‘Alguien me dijo que tienes cachitos. ¡Hace como 10 años que no me como un cachito!’”, comentó.
Rojas descubrió su pasión por la repostería durante su infancia en Miranda, a unos treinta minutos de Caracas, ciudad capital de Venezuela. Ella recuerda que su padre solía llevar pan fresco a casa para ella y sus siete hermanos.
“Siempre que llegaba a casa del trabajo, siempre, nos traía pan calientito, calientito”, relató. “Y por eso lo preparo. Hago este pan por mi papá”.
El origen del pan de Malby tiene sus raíces en la memoria de su padre, pero también en su formación en ciencias y matemáticas.
“Tengo mi carrera en Venezuela: biología. Otra carrera en contabilidad”, explicó Rojas. “Pero siempre me ha gustado la ciencia, ¿sabes? Y creo que la repostería es ciencia”.
De Venezuela a los Estados Unidos
Rojas llegó a EE. UU. en 2017 y comenzó trabajando en una panadería venezolana y colombiana en Miami. Un año después, estaba trabajando de panadera en un restaurante argentino en Chicago.
Allí conoció a su esposa, Karla Tejada Arias, quien también había emigrado recientemente, pero desde República Dominicana.
"En Venezuela, recibes mucho acoso, como hostigamiento, por ser queer. Para mí, tener esposa ([en Venezuela)] sería imposible”, afirmó. “Aquí, es como si todo fuera posible”.
Gracias a la carrera médica de Tejada Arias, la pareja se mudó de Chicago a Boston y por último, a New Haven. Ahora, en su primer establecimiento independiente, Rojas también encuentra inspiración en el país de origen de su esposa.
“Decidí abrir este local incorporando elementos y detalles de mi país, e incluso de la República Dominicana, la tierra de Karla”, comentó. “Mi intención es ofrecerte un poco de cultura”.
Rojas también está abierta a recibir sugerencias sobre el menú. En el perfil de Instagram de la panadería, la gente aporta sus sugerencias, tales como “un danés de chorizo, huevo y queso”.
“He preparado daneses de huevo y queso, y otros de papa con tocino y cebolla caramelizada”, comentó Rojas. “También hacemos una tarta de maracuyá y mango”.
Todos se prepararon en el pequeño local que Rojas llama su “micro panadería”, en Whalley Avenue. Aunque el espacio limitado a veces restringe la variedad de productos que puede ofrecer simultáneamente en el menú, Rojas asegura que los beneficios compensan las desventajas.
“Realmente me encanta estar aquí, así que creo que me quedaré en este local para siempre”, afirmó Rojas. “Lo mejor es que cuando gente entra a comprar, dicen, ‘¡Dios mío, qué bien huele, huele a pan fresco!’”.
En la fachada del local destaca su logotipo sencillo: el nombre de Rojas, Malby, acompañado por una sola espiga de trigo.
Fue la esposa de Rojas quien la convenció de bautizar la tienda con su propio nombre, como una forma de mostrar su orgullo e identidad con esa fusión única que estaba creando.
“Siempre digo que Karla es mi roca aquí. Ella siempre dice, ‘Vamos, tú puedes hacerlo. Tú puedes lograrlo. Tú puedes lograrlo. ¡Vamos!’”, señaló Rojas. “A quienes quieren abrir un negocio, siempre les recomiendo que tengan un buen sistema de apoyo”.
Es esencial tener buen apoyo, según Rojas, porque la vida a menudo se presenta con todo a la vez. Su hermana mayor, la única que también vive en los EE. UU., se mudó con sus hijos de California a Connecticut. Además, el hijo mayor de Rojas y Tejada Arias tenía apenas unos meses de vida cuando nació también la panadería.
Rojas mencionó que los dueños de negocio suelen tener dudas.
“Tengan miedo”, dijo Rojas. “Es normal tener miedo”.
Rojas afirma que solo hay que hacer las cosas aunque sea con temor. Lo importante es que, de todos modos, sigamos nuestros sueños.
Esta historia es parte de la serie Poderosas: Portraits of Purpose, que destaca a líderes latinas en nuestras comunidades en Connecticut.