Uno de los artistas más reconocidos de Puerto Rico está archivando su obra desde el que ha sido su hogar en la diáspora por muchos años: Nueva Inglaterra.
Es posible que hayas visto el Monumento a la Familia Puertorriqueña en el Learning Corridor cerca de Trinity College en Hartford o el cenotafio de la estrella del béisbol Roberto Clemente, ya que su cuerpo nunca fue encontrado después del fatal accidente aéreo cerca del Aeropuerto Internacional de Isla Verde en 1972. José Buscaglia Guillermety es el escultor detrás de ambas obras y ahora colabora con la Universidad de Connecticut para catalogar su arte, ya que, como él mismo dice, ya se está poniendo mayor.
“Tengo 88 años”, dijo. “Vivo en Johnston, Rhode Island, pero soy de Puerto Rico 100%”.
El artista, quien se ha dedicado al arte toda su vida, es mejor conocido por sus esculturas de bronce. En el sótano de su casa en Rhode Island hay decenas de maquetas, esas pequeñas réplicas que los escultores crean como referencia antes de realizar la obra grande final. Pero los admiradores de sus esculturas quizás se sorprendan al saber que también tiene cientos de pinturas, muchas de las cuales utilizan imágenes familiares, que van desde la mitología griega hasta líderes internacionales.
“Para mí, no hay ninguna división entre las artes y la ciencia, ni entre la literatura y las artes visuales”, expresó Buscaglia Guillermety. “De hecho, a menudo combino la palabra escrita con imágenes”.
Sus obras más modernas incluyen también inglés dentro de las pinturas.
En una de ellas, una figura que se asemeja al presidente Donald Trump atraviesa el corazón de una figura de la Estatua de la Libertad con una daga. Ella sostiene un cartel que dice “Ayúdenme por favor”, y el texto en la parte inferior de la imagen dice: “Abriendo camino al autoritarismo”.
De San Juan a España
Buscaglia Guillermety nació en el barrio Santurce en San Juan, Puerto Rico, y se crió entre la capital y su municipio vecino, Guaynabo.
Su madre, Josefina Guillermety, era cantante de ópera profesional, y su padre, Rafael Buscaglia, fue uno de los fundadores del Partido Popular Democrático, todavía uno de los partidos políticos más grandes de Puerto Rico. Se podría decir que, en su obra creativa y a la vez política, el hijo refleja la herencia de ambos padres.
Buscaglia Guillermety siempre tuvo inclinaciones artísticas, comenzando con recortes de papel cuando era niño.
“Cuando fui a estudiar a Barcelona con mi mentor, [el escultor Enrique Monjo y Garriga], me preguntó cómo había empezado”, mencionó Buscaglia Guillermety. “Expliqué que había empezado doblando y cortando papel. Me dijo: ‘Yo hice exactamente lo mismo a esa edad’”.
El padre de Buscaglia Guillermety, quien en ese entonces viajaba constantemente a Nueva York por su carrera bancaria, empezó a traerle arcilla para modelar.
“Empecé a hacer cosas”, expresó Buscaglia Guillermety. “Las personas notaron que estaba creando objetos que no creían que fuera posible hacer”.
Fue por casualidad que el artista catalán Ismael D’Alzina llegó a la casa de la familia para hacer un trabajo, y poco después, Buscaglia Guillermety, a sus nueve años, ya estudiaba bajo su tutela.
“Comencé mi trayectoria con catalanes y la terminé con catalanes en Barcelona”, recordó Buscaglia Guillermety. “Por fortuna, aprendí la lengua catalana porque llegué a Barcelona a una edad en la que uno asimila fácilmente un nuevo idioma”.
De joven, Buscaglia Guillermety regresó a EE. UU. para estudiar en la Universidad de Harvard (clase de 1960) y luego pasó varios años entre España y Puerto Rico.
“El poder del lenguaje es increíble”, dijo el escultor.
Buscaglia Guillermety expresó que la población nativa de Puerto Rico, los taínos, no pudieron preservar su lengua ni su arte cuando España tomó el control de la isla.
“Y eso tampoco fue, en Centroamérica, así. Hubo estructuras y conservaron la lengua”, continuó Buscaglia Guillermety. “Pero en el Caribe, perdimos las dos cosas”.
Ahora, quiere asegurarse de que lo mismo no ocurra en la diáspora puertorriqueña. Está archivando su propia obra con la Iniciativa de Estudios Puertorriqueños de UCONN, y respalda la propuesta de un centro cultural boricua a nivel nacional, junto a numerosos académicos e instituciones en Estados Unidos, aunque todavía no está claro dónde sería mejor construirlo ni cómo financiarlo.
“Para mí, la cultura es más importante que la política”, dijo,“porque la cultura, con el tiempo, determina la política”.