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Una pequeña biblioteca gratuita del tamaño de un buzón, ubicada fuera de Black Rock School en Bridgeport, podría ser la única oportunidad que tienen los alumnos cada día para tomar libros prestados, según comenta Ashley Hyde, cuya hija asiste a esa escuela.
“No hay bibliotecario escolar en ninguna escuela pública de Bridgeport”, dijo Hyde.
En 2025, Bridgeport eliminó puestos de bibliotecarios debido a recortes presupuestarios, que el distrito escolar de la ciudad atribuyó en parte a la insuficiencia de fondos estatales. El superintendente interino de Bridgeport, Royce Avery, señaló que el distrito ha reforzado su colaboración con las bibliotecas de la ciudad para compensar la falta de servicio.
Hyde dejó algunos libros en la pequeña biblioteca gratuita, que fue donada a la escuela por algunos padres hace unos años.
Sin embargo, hay padres como Hyde que están pensando en impulsar una iniciativa para exigir al estado que establezca ratios de personal para los bibliotecarios y así evitar despidos en otros distritos.
Hyde trabaja en el área de mercadeo de la Biblioteca de Westport, a solo unas millas de distancia, y con frecuencia lleva libros en desuso a la pequeña biblioteca gratuita de Bridgeport. Según Hyde, la biblioteca escolar no tiene horario de atención fijo.
Por eso, los maestros a veces llevan a sus estudiantes a la biblioteca para que puedan tener acceso a los libros, según explicó Hyde, que también pertenece a la asociación de padres y maestros de la escuela.
“Puede que también haya maestros que tomen la iniciativa de ir a la biblioteca, elegir algunos libros y llevarlos a su salón de clases, o tal vez llevar a sus alumnos a una visita guiada por la biblioteca”, mencionó Hyde.
Según Hyde, contar con un bibliotecario escolar contribuye a mejorar los índices de alfabetización y la educación cívica. Un artículo de investigación de 2006 de la Universidad de Fairfield avala esta observación de Hyde. El estudio demostró que las bibliotecas escolares ayudaban a los estudiantes a aprender mejor y mejoraban los índices de alfabetización.
Las escuelas de Bridgeport han tenido dificultades debido a resultados académicos deficientes, entre ellos los índices de alfabetización, aunque algunas de ellas han logrado mejoras académicas en 2025.
Avery indicó que el distrito ha establecido una alianza con el sistema de bibliotecas públicas de la ciudad. Esta alianza ofrece programas de alfabetización temprana para los estudiantes y les permite registrarse para sacar tarjetas de biblioteca.
“También estamos colaborando estrechamente con la ciudad de Bridgeport y con la división bibliotecaria de la ciudad para diseñar estrategias que nos permitan llevar a los niños a las bibliotecas públicas y que puedan realizar más actividades”, dijo Avery.
Los despidos del año pasado se produjeron debido a las dificultades que atravesaba la ciudad para financiar sus escuelas, y la situación culminó con la adopción de un presupuesto educativo inferior al previsto, según informes anteriores de Connecticut Public. Históricamente, el valor de las propiedades en Bridgeport ha sido menor y los niveles de pobreza más altos en comparación con otros municipios, lo que ha provocado dificultades crónicas de financiamiento.
El estado ha aportado fondos para las escuelas bajo lo que se conoce como la fórmula de participación en los costos de educación (ECS, por sus siglas en inglés). Esta fórmula determina cuánto recibe finalmente una ciudad o pueblo como Bridgeport del presupuesto estatal.
Varias personas, incluida Avery, se han quejado de que los fondos estatales no se han ajustado a la inflación.
“Vamos a procurar la participación de la comunidad en el proceso de cambiar esa fórmula de ECS”, afirmó Avery.
Hyde y otros intercesores, como Valerie DiLorenzo, presidenta de la Asociación de Bibliotecarios Escolares de Connecticut, ahora buscan impulsar cambios necesarios en la dotación de personal para que otros distritos no enfrenten las mismas dificultades.
Según el Stamford Advocate, la ciudad de Stamford eliminó muchos de sus puestos de bibliotecario en 2023.
Stratford también eliminó muchos puestos de bibliotecarios escolares en 2024 debido a recortes presupuestarios, y los reemplazó con especialistas en integración tecnológica, según Anthony Afriyie, presidente del Concejo Municipal de la ciudad.
A diferencia de Bridgeport, los estudiantes de Stratford todavía tienen acceso diario a sus bibliotecas. Afriyie lo presentó como un logro positivo.
“No solo estamos reinventando estos puestos; además estamos integrando componentes de esta era digital. Creo que mucha gente está encantada con que seamos innovadores y nos estemos adaptando al mismo tiempo”, dijo Afriyie.
Según DiLorenzo, hay otra razón por la que Bridgeport y otros distritos terminaron deshaciéndose de sus bibliotecarios.
“No hay ninguna ley que exija que haya bibliotecarios escolares en las escuelas”, dijo DiLorenzo. “Es un puesto que se puede eliminar”.
El Departamento de Educación estatal de Connecticut confirmó que no existe actualmente ninguna ley estatal que exija la presencia de personal bibliotecario en las escuelas públicas. DiLorenzo y Hyde dicen que tienen pensado cabildear para lograr que funcionarios estatales aprueben algún tipo de ley estatal que cambie esa situación.
“Lo que nos gustaría hacer, y en lo que estamos trabajando ahora mismo para concretarlo, es lo que llamamos un proyecto de ley sobre la proporción de bibliotecarios escolares”, explicó DiLorenzo.
Erin Buckley fue bibliotecaria escolar en Black Rock School, donde ahora es maestra sustituta.
Según Buckley, los bibliotecarios no solo ayudan a mejorar los índices de alfabetización, sino que además ofrecen un espacio seguro para los estudiantes.
“Es un refugio”, aclaró Buckley. “Había varios niños que estaban pasando por situaciones difíciles. Y ellos averiguaban mi horario, cuándo tenía un periodo de descanso o almuerzo, y venían a hablar conmigo”.
Bridgeport también presenta índices de ausentismo algo más elevados que el promedio estatal, lo cual se ha vinculado a la pobreza, la inestabilidad de la vivienda y otros problemas.
Buckley contó que algunos de los estudiantes terminaron confiándole sus problemas, y ella solía ayudarlos cuando podía y los casos más urgentes los refería a otros miembros del personal.
“Les daba un libro y decía, ‘Oh, ¿sabes qué? Quizá este libro te ayude a despejar la mente’, o ‘Tal vez este libro te ayude con lo que estás enfrentando ahora mismo’”, relató Buckley.