El audio de arriba está en inglés.
La líder sindical Dolores Huerta visitó Hartford esta semana para aceptar el Premio Living Legend (“Leyenda Viviente”) en el 23.º Simposio anual de Latinas in Leadership. Rachel Iacovone, de Connecticut Public, moderó la charla informal con Huerta sobre sus más de siete décadas de activismo.
Huerta, de 96 años de edad, es conocida por ser una de las fundadoras de la Unión de Campesinos de Estados Unidos (UFW, por sus siglas en inglés). La organización sindical surgió en el marco del movimiento por los derechos civiles de los años 60, integrado en su mayoría por chicanos o mexicoamericanos. Incluso quienes no conocen la organización por su nombre suelen conocer su lema, cuya autoría se atribuye a Huerta: “Sí se puede”.
‘Sí se puede’, ayer y hoy
Huerta explicó que el emblemático lema se le ocurrió en una época en que la UFW intentaba movilizarse contra una ley antiboicot en Arizona, pero los líderes sindicales locales estaban desanimados.
“¿Sabes lo que me dijeron?”, contó Huerta. “‘Oh, en California se puede hacer todo eso, pero en Arizona no,’ y mi respuesta fue, ‘Sí se puede en Arizona’”.
Huerta compartió esta conversación con los organizadores que se encontraban en el terreno.
“Se levantaron y empezaron a aplaudir, diciendo ‘Sí se puede’”, relató. “Así que simplemente surgió del trabajo. Nació del universo”.
En 2007, la primera campaña del presidente Barack Obama para el mayor cargo de la nación se apoyó en gran medida en una versión en inglés del mismo mensaje: “Yes, we can”.
“Cuando conocí al presidente, me dijo: ‘Te robé tu eslogan’”, recordó Huerta, “y yo le dije: ‘Sí, lo hizo’”.
La sala se llenó de risas bulliciosas de la multitud de casi 800 latinas y sus aliados, procedentes de todo el estado y la región. Pero Huerta continuó reflexionando sobre lo que ha significado ser la inspiración de algunos de los momentos más importantes del país en las últimas décadas, desde la elección del primer presidente afroamericano en Estados Unidos hasta movimientos similares en defensa de los derechos de los trabajadores agrícolas en Florida, que llevaron a que la mayoría de las empresas de comida rápida se unieran al Fair Food Program (“Programa por Comida Justa”). Los afiliados aceptan someterse a auditorías periódicas para proteger a los trabajadores contra el robo de salarios, el abuso físico y sexual, y problemas de salud y seguridad como los golpes de calor. Además, pagan a los trabajadores agrícolas más por cada unidad de producto cosechado, de forma similar a lo que exigió el sindicato UFW, con Huerta al mando, durante la gran huelga de la uva en Delano, que duró cinco años.
“Cuando trabajamos, solo estamos pensando en tratar de hacer bien la labor. No estamos pensando en eso —en que estamos haciendo historia— ni en que otras personas seguirán nuestros pasos”, dijo Huerta. “Creo que es realmente maravilloso saber eso”.
Mujeres en espacios de activismo
Huerta fue una de las primeras mujeres —y, por lo tanto, de las primeras latinas— en liderar los movimientos por los derechos civiles y laborales de la década de 1960. Pero gran parte del reconocimiento por su trabajo llegó luego.
Este mismo año, la revista TIME nombró a Huerta una de las personas más influyentes de 2026, junto con otras latinas, como Kica Matos, de Connecticut, presidenta del National Immigration Law Center.
“Es un gran honor, pero siento que cuando recibo estos honores, los obtengo gracias al esfuerzo de tantas mujeres que están haciendo el trabajo importante que hay que hacer”, dijo Huerta.
Como pionera, Huerta tiene una perspectiva única sobre lo que pueden estar pensando muchas mujeres que desearían hacer un trabajo similar cuando escuchan hablar a alguien como ella.
“A veces, nos frenamos a nosotras mismas porque pensamos: ‘La gente va a hablar de mí. Me van a criticar’”, confesó Huerta. “Y lo hicieron cuando empecé a organizarme”.
Huerta dijo que ya perdió la cuenta de cuántas veces le han dicho: “Deberías estar en casa con tus hijos”.
“Se necesita valor para levantar la voz y no tener miedo a las críticas cuando así lo hacemos”, afirmó Huerta.
Recientemente, Huerta, quien ha sido una activista de larga trayectoria en defensa de los derechos de las mujeres y los derechos reproductivos, también se pronunció como una de las varias mujeres que denunciaron acoso y abuso sexual durante su participación en el movimiento sindical. El caso se convirtió en noticia internacional cuando Huerta denunció los presuntos abusos cometidos por el fallecido activista César Chávez, con quien cofundó el sindicato UFW. Aunque no se refirió directamente al abuso durante su charla en Hartford, instó a las mujeres a expresarse, a verse a sí mismas como líderes y a desafiar las expectativas culturales sobre lo que pueden hacer las mujeres en el activismo.
Cuando Huerta abandonó su trabajo como maestra para convertirse en organizadora sindical en Delano, California, sus allegados no lo entendieron al principio.
“Mi familia pensó que me había vuelto loca. Algunos de mis familiares dejaron de hablarme”, recordó Huerta. “Así que te van a criticar. La gente no va a estar contenta contigo. Pero luego, cuando la huelga cobró popularidad, toda mi familia volvió a hablarme”.
Ahora puede reírse de ese período de distanciamiento, pero hubo momentos en los que tuvo que recordarse a sí misma: “Estamos tratando de ayudar a la gente. Estamos tratando de hacer del mundo un lugar mejor”.
“Así que tenemos que tener fe en nosotras mismas”, exhortó Huerta. “Esa fe en que estamos haciendo lo correcto”.
Más información
Huerta aprovechó para hacer un llamamiento a favor de la salud universal y el acceso gratuito al cuidado infantil y la educación universitaria, lo que provocó grandes aplausos en el salón de baile del Centro de Convenciones de Connecticut cada vez que mencionaba un tema.
Puedes ver el discurso de agradecimiento de Huerta y la charla informal completa en el canal de YouTube de Latinas in Leadership aquí.