El sótano de la residencia de José Buscaglia Guillermety, en Johnston, Rhode Island, parece un museo que aún espera abrir sus puertas.
Entre esculturas, moldes de monumentos, pinturas de “gran formato”, documentos y cajas, que mantiene cuidadosamente identificadas, descansan más de ocho décadas de trabajo del artista puertorriqueño.
La colección incluye desde las primeras figuras que modeló cuando tenía ocho años, hasta las maquetas de algunas de las obras públicas más emblemáticas que ha hecho para Puerto Rico y otros países. Pero el escultor, a sus 88 años, no las conserva únicamente para contar la historia de su carrera. Su propósito es mucho más amplio: convertir ese archivo en el punto de partida de un proyecto que ayude a preservar la memoria cultural puertorriqueña en la diáspora, que suma ya seis millones de boricuas a nivel mundial.
1 of 27 — jose buscaglia photo gallery1.jpg
José Buscaglia busca que su obra se convierta en un puente permanente entre Puerto Rico y su diáspora. El sótano de la residencia de José Buscaglia Guillermety, en Johnston, Rhode Island, parece un museo que aún espera abrir sus puertas.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
2 of 27 — jose buscaglia photo gallery2.jpg
José Buscaglia busca que su obra se convierta en un puente permanente entre Puerto Rico y su diáspora. Entre esculturas, moldes de monumentos, pinturas de “gran formato”, documentos y cajas, que mantiene cuidadosamente identificadas, descansan más de ocho décadas de trabajo del artista puertorriqueño.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
3 of 27 — jose buscaglia photo gallery3.jpg
José Buscaglia busca que su obra se convierta en un puente permanente entre Puerto Rico y su diáspora. La colección incluye desde las primeras figuras que modeló cuando tenía ocho años, hasta las maquetas de algunas de las obras públicas más emblemáticas que ha hecho para Puerto Rico y otros países.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
4 of 27 — jose buscaglia photo gallery4.jpg
José Buscaglia busca que su obra se convierta en un puente permanente entre Puerto Rico y su diáspora. Pero el escultor, a sus 88 años, no las conserva únicamente para contar la historia de su carrera. -
Itzel Rivera / El Nuevo Día
5 of 27 — jose buscaglia photo gallery5.jpg
José Buscaglia busca que su obra se convierta en un puente permanente entre Puerto Rico y su diáspora. Su propósito es mucho más amplio: convertir ese archivo en el punto de partida de un proyecto que ayude a preservar la memoria cultural puertorriqueña en la diáspora, que suma ya seis millones de boricuas a nivel mundial.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
6 of 27 — jose buscaglia photo gallery6.jpg
José Buscaglia busca que su obra se convierta en un puente permanente entre Puerto Rico y su diáspora. “Aquí hay piezas desde que yo tenía ocho años”, dijo mientras sostenía una de las esculturas, que sobrevivieron al paso del tiempo, en un recorrido con El Nuevo Día y Connecticut Public Radio.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
7 of 27 — jose buscaglia photo gallery7.jpeg
José Buscaglia busca que su obra se convierta en un puente permanente entre Puerto Rico y su diáspora. “Desde el principio me di cuenta de que la conservación en Puerto Rico es muy pobre. No hay conservación”, continuó.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
8 of 27 — jose buscaglia photo gallery8.jpg
José Buscaglia busca que su obra se convierta en un puente permanente entre Puerto Rico y su diáspora. La preocupación por evitar que ese patrimonio se pierda es la que hoy lo mantiene trabajando junto con la Iniciativa de Estudios Puertorriqueños de la Universidad de Connecticut (UConn) en el proceso de catalogar, documentar y organizar su colección artística y documental.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
9 of 27 — jose buscaglia photo gallery10.jpg
José Buscaglia busca que su obra se convierta en un puente permanente entre Puerto Rico y su diáspora. Su inspiración es que sus obras sirvan como base para una futura Casa de la Cultura Puertorriqueña en Estados Unidos.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
10 of 27 — jose buscaglia photo gallery11.jpg
José Buscaglia busca que su obra se convierta en un puente permanente entre Puerto Rico y su diáspora. “Para mí, la cultura es más importante que la política, porque la cultura es la que eventualmente determina la política”, afirmó mientras caminaba por su archivo.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
11 of 27 — jose buscaglia photo gallery12.jpg
José Buscaglia busca que su obra se convierta en un puente permanente entre Puerto Rico y su diáspora. Aunque la propuesta pueda parecer nueva, en realidad lleva más de cuatro décadas acompañándolo.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
12 of 27 — jose buscaglia photo gallery13.jpeg
José Buscaglia busca que su obra se convierta en un puente permanente entre Puerto Rico y su diáspora. En 1986, Buscaglia redactó una iniciativa para establecer una sede del Instituto de Cultura Puertorriqueña en Estados Unidos.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
13 of 27 — jose buscaglia photo gallery14.jpeg
José Buscaglia busca que su obra se convierta en un puente permanente entre Puerto Rico y su diáspora. El entonces representante Severo Colberg Toro preparó el Proyecto de la Cámara 748 que buscaba crear esa institución.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
14 of 27 — jose buscaglia photo gallery15.jpg
José Buscaglia busca que su obra se convierta en un puente permanente entre Puerto Rico y su diáspora. “La propuesta existió. Yo escribí la propuesta y él escribió la ley”, recordó mientras mostraba el documento original.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
15 of 27 — jose buscaglia photo gallery16.jpg
José Buscaglia busca que su obra se convierta en un puente permanente entre Puerto Rico y su diáspora. No obstante, asegura que la medida fue modificada durante el trámite legislativo hasta perder el propósito con el que había sido concebida. Hoy, esa idea resurge bajo una visión distinta.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
16 of 27 — jose buscaglia photo gallery17.jpeg
José Buscaglia busca que su obra se convierta en un puente permanente entre Puerto Rico y su diáspora. Más que una sola institución, Buscaglia imagina una red de casas culturales apoyadas por un archivo central.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
17 of 27 — jose buscaglia photo gallery18.jpg
José Buscaglia busca que su obra se convierta en un puente permanente entre Puerto Rico y su diáspora. También, un museo de arte e historia, una biblioteca especializada, exhibiciones itinerantes y programas educativos.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
18 of 27 — jose buscaglia photo gallery22.jpg
José Buscaglia busca que su obra se convierta en un puente permanente entre Puerto Rico y su diáspora. El Monumento a la Familia Puertorriqueña, inaugurado en 2009 en Hartford, Connecticut, estado donde el 8% de la población es puertorriqueña.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
19 of 27 — jose buscaglia photo gallery23.jpg
José Buscaglia busca que su obra se convierta en un puente permanente entre Puerto Rico y su diáspora. El relieve monumental narra el recorrido de miles de puertorriqueños que abandonaron la isla en busca de nuevas oportunidades y reconstruyeron sus vidas en Estados Unidos sin romper el vínculo con su lugar de origen.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
20 of 27 — jose buscaglia photo gallery24.jpg
José Buscaglia busca que su obra se convierta en un puente permanente entre Puerto Rico y su diáspora. Para él, el monumento resume una idea que ha guiado buena parte de su vida: la historia de Puerto Rico no termina en la isla, sino que continúa allí donde se establecen comunidades puertorriqueñas.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
21 of 27 — jose buscaglia photo gallery25.jpg
José Buscaglia busca que su obra se convierta en un puente permanente entre Puerto Rico y su diáspora. Esa visión también explica por qué el archivo que hoy conserva en Rhode Island trasciende el valor artístico.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
22 of 27 — jose buscaglia photo gallery26.jpeg
José Buscaglia busca que su obra se convierta en un puente permanente entre Puerto Rico y su diáspora. Entre sus piezas sobresale una colección en las que combina figuras históricas, referencias literarias y científicas con acontecimientos contemporáneos para reflexionar sobre la democracia, las guerras, el colonialismo, la desigualdad, el ambiente y los derechos humanos.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
23 of 27 — jose buscaglia photo gallery27.jpeg
José Buscaglia busca que su obra se convierta en un puente permanente entre Puerto Rico y su diáspora. “Para mí no existe división alguna entre las artes y la ciencia, ni entre la literatura y las artes plásticas. Yo mezclo mucho la palabra con la imagen”, sostuvo.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
24 of 27 — jose buscaglia photo gallery28.jpg
José Buscaglia busca que su obra se convierta en un puente permanente entre Puerto Rico y su diáspora. Su firma permanece en obras como el monumento a Roberto Clemente en Carolina, la Plaza de la Identidad Puertorriqueña frente al Capitolio, los monumentos a Eugenio María de Hostos, Luis Muñoz Marín y Ramón Emeterio Betances, entre muchos otros.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
25 of 27 — jose buscaglia photo gallery30.jpeg
José Buscaglia busca que su obra se convierta en un puente permanente entre Puerto Rico y su diáspora. “Mi legado es mi obra. Es tan diversa y tan extensa porque llevo muchos años trabajando”, continuó.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
26 of 27 — jose buscaglia photo gallery31.jpg
José Buscaglia busca que su obra se convierta en un puente permanente entre Puerto Rico y su diáspora. Ahora su atención está centrada en asegurar que ese legado permanezca accesible para futuras generaciones.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
27 of 27 — jose buscaglia photo gallery32.jpg
José Buscaglia busca que su obra se convierta en un puente permanente entre Puerto Rico y su diáspora. Aunque la propuesta de la Casa de la Cultura Puertorriqueña todavía se encuentra en etapa conceptual, Buscaglia confía en que pueda concretarse mediante alianzas académicas y culturales.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
“Aquí hay piezas desde que yo tenía ocho años”, dijo mientras sostenía una de las esculturas, que sobrevivieron al paso del tiempo, en un recorrido con El Nuevo Día y Connecticut Public Radio. “Desde el principio me di cuenta de que la conservación en Puerto Rico es muy pobre. No hay conservación”, continuó.
El director de la iniciativa, Charles Venator-Santiago, confirmó a este medio que ambas partes colaboran en ese esfuerzo para preservar el archivo del escultor.
Casa Puertorriqueña en Estados Unidos
Para Buscaglia, sin embargo, el proyecto no termina con la organización de sus obras.
Su aspiración es que ese acervo sirva como base para una futura Casa de la Cultura Puertorriqueña en Estados Unidos, un espacio que reúna arte, historia, documentos, investigaciones y recursos educativos para las nuevas generaciones de puertorriqueños que han crecido lejos de la isla.
“Para mí, la cultura es más importante que la política, porque la cultura es la que eventualmente determina la política”, afirmó mientras caminaba por su archivo.
Aunque la propuesta pueda parecer nueva, en realidad lleva más de cuatro décadas acompañándolo. En 1986, Buscaglia redactó una iniciativa para establecer una sede del Instituto de Cultura Puertorriqueña en Estados Unidos.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
José Buscaglia almacena su trabajo en su hogar en Johnston, Rhode Island.
El entonces representante Severo Colberg Toro preparó el Proyecto de la Cámara 748, que buscaba crear esa institución.
“La propuesta existió. Yo escribí la propuesta y él escribió la ley”, recordó mientras mostraba el documento original.
No obstante, asegura que la medida fue modificada durante el trámite legislativo hasta perder el propósito con el que había sido concebida. Hoy, esa idea resurge bajo una visión distinta.
Más que una sola institución, Buscaglia imagina una red de casas culturales apoyadas por un archivo central, un museo de arte e historia, una biblioteca especializada, exhibiciones itinerantes y programas educativos que permitan enseñar historia, cultura y lengua española a las nuevas generaciones de puertorriqueños nacidas en Estados Unidos.
“La historia, la cultura y el lenguaje hay que enseñarlos. Eso es un asunto curricular”, aseguró. Su insistencia responde a una preocupación que apareció una y otra vez durante la conversación: a su juicio, Puerto Rico ha fallado históricamente en preservar parte de su memoria colectiva.
“No se conserva nada”, lamentó a la vez que mencionó el deterioro de archivos históricos y la escasa documentación disponible sobre distintos episodios de la historia del país.
“Uno sigue olvidando la historia porque no se documenta”.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
El Proyecto de la Cámara 748, que buscaba crear el Instituto de la Cultura Puertorriqueña en Washington D.C.
Ese interés por preservar la memoria también ha guiado buena parte de su trayectoria artística. Nacido en Santurce en 1938, y criado entre San Juan y Guaynabo, Buscaglia comenzó a modelar figuras desde niño bajo la tutela del escultor catalán Ismael D’Alzina.
Posteriormente, estudió en Barcelona con Enrique Monjo, obtuvo un bachillerato con honores en Harvard y regresó a Puerto Rico para desarrollar una carrera que lo convertiría en autor de 36 monumentos públicos en Puerto Rico, Estados Unidos y las Islas Vírgenes.
Su firma permanece en obras como el monumento a Roberto Clemente en Carolina, la Plaza de la Identidad Puertorriqueña frente al Capitolio, los monumentos a Eugenio María de Hostos, Luis Muñoz Marín y Ramón Emeterio Betances, entre muchos otros.
Su legado en Connecticut
Sin embargo, entre todas sus obras hay una que, según reconoce, resume mejor que ninguna otra la razón por la que hoy insiste en preservar la memoria de la diáspora puertorriqueña: el Monumento a la Familia Puertorriqueña, inaugurado en 2009 en Hartford, Connecticut, estado donde el 8% de la población es puertorriqueña — sobre 300,000 residentes.
El relieve monumental narra el recorrido de miles de puertorriqueños que abandonaron la isla en busca de nuevas oportunidades y reconstruyeron sus vidas en Estados Unidos sin romper el vínculo con su lugar de origen.
En la composición aparecen familias que emigran, referencias a “La carreta”, de René Marqués, versos de Luis Lloréns Torres, símbolos de la cultura puertorriqueña y una representación de Hartford como destino final del viaje migratorio.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
El Monumento a la Familia Puertorriqueña, inaugurado en 2009 en Hartford, Connecticut.
“Quería honrar la contribución de las familias puertorriqueñas al desarrollo de Estados Unidos sin perder de vista de dónde vienen”, explicó.
Para él, el monumento resume una idea que ha guiado buena parte de su vida: la historia de Puerto Rico no termina en la isla, sino que continúa donde se establecen comunidades puertorriqueñas. Esa visión también explica por qué el archivo que hoy conserva en Rhode Island trasciende el valor artístico.
Muchas de esas piezas nunca han sido exhibidas públicamente.
Entre ellas sobresale una colección de más de un centenar de pinturas realizadas durante los últimos años, en las que combina figuras históricas, referencias literarias y científicas con acontecimientos contemporáneos para reflexionar sobre la democracia, las guerras, el colonialismo, la desigualdad, el ambiente y los derechos humanos.
“Para mí no existe división alguna entre las artes y la ciencia, ni entre la literatura y las artes plásticas. Yo mezclo mucho la palabra con la imagen”, sostuvo.
Ese enfoque interdisciplinario también marcó su trayectoria como educador. Además de enseñar en la Universidad de Puerto Rico, impartió cursos y seminarios en Harvard, la Rhode Island School of Design (RISD), Yale y otras instituciones, donde desarrolló investigaciones sobre creatividad, inteligencia y educación artística.
Itzel Rivera / El Nuevo Día
Al momento, la propuesta de la Casa de la Cultura Puertorriqueña todavía se encuentra en etapa conceptual, pero Buscaglia confía en que pueda concretarse mediante alianzas académicas y culturales.
Aun así, insiste en que su mayor legado no son los premios ni los monumentos que permanecen en plazas y edificios públicos. “Mi legado es mi obra. Es tan diversa y tan extensa porque llevo muchos años trabajando”, continuó.
Ahora su atención está centrada en asegurar que ese legado permanezca accesible para futuras generaciones.
El nuevo archivo para la diáspora
Aunque la propuesta de la Casa de la Cultura Puertorriqueña todavía se encuentra en etapa conceptual, y no cuenta con una sede definida ni con un modelo de financiamiento establecido, Buscaglia confía en que pueda concretarse mediante alianzas académicas y culturales.
El proceso de catalogación de su colección representa, por ahora, el primer paso hacia esa meta, aseguró.
Ochenta años después, Buscaglia recalcó que sus obras siguen ocupando un lugar privilegiado, no por su valor económico, sino porque representan el inicio de una trayectoria dedicada a documentar, desde el arte, la historia de Puerto Rico y de quienes la continúan escribiendo lejos de la isla.
“Lo importante es que esto no se pierda”, concluyó, al reiterar que conservar esa memoria es también una forma de asegurar que la historia de Puerto Rico continúe contándose, sin importar “de qué lado del mar se encuentre quien la herede”.
SOMOS CONNECTICUT is an initiative from Connecticut Public, the state’s local NPR and PBS station, to elevate Latino stories and expand programming that uplifts and informs our Latino communities. Visit CTPublic.org/latino for more stories and resources. For updates, sign up for the SOMOS CONNECTICUT newsletter at ctpublic.org/newsletters.
SOMOS CONNECTICUT es una iniciativa de Connecticut Public, la emisora local de NPR y PBS del estado, que busca elevar nuestras historias latinas y expandir programación que alza y informa nuestras comunidades latinas locales. Visita CTPublic.org/latino para más reportajes y recursos. Para noticias, suscríbase a nuestro boletín informativo en ctpublic.org/newsletters.
Federal funding is gone.
Congress has eliminated all funding for public media.
That means $2.1 million per year that Connecticut Public relied on to deliver you news, information, and entertainment programs you enjoyed is gone.
The future of public media is in your hands.
All donations are appreciated, but we ask in this moment you consider starting a monthly gift as a Sustainer to help replace what’s been lost.
At 88 years old, the prolific artist seeks to archive his work in Connecticut so it can become a permanent bridge between Puerto Rico and its diaspora.